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Autor Tema: Yo estuve en Pº de Gracia  (Llegit 902 cops)

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Yo estuve en Pº de Gracia
« el: D'agost 27, 2017, 03:01:47 p. m. »
Por fin el mundo entero podrá admirarnos a los catalanes. Cómo no hacerlo después de nuestro comportamiento ante el atentado sufrido el 17 de agosto. Todos los catalanes (bueno, menos los terroristas de Ripoll) demostramos nuestra altura moral, nuestra solidaridad y nuestra eficiencia sin desmayar un sólo segundo.
Siempre habrá quien intente reprocharnos algo, claro, como que los mossos no estuvieron lo suficientemente avispados con la explosión de Alcanar. Pero qué sabrá una pobre jueza (no exageri, señoría). También habrá quien considere que la "operación jaula" fue un verdadero fiasco, ya que permitió que el terrorista al que buscaban pudiera escapar y llevarse por delante a un tal Pérez de quién no se supo si era cómplice o víctima hasta cuatro días después. Pero eso es tener muy mala fe y tratar de ensuciar la honorabilidad de nuestro magnífico cuerpo policial.
Bien es verdad que barceloneses muertos no hay más que uno, y catalanes, sólo dos, de manera que lo del atentado mucho dolor auténtico en las familias de aquí no ha producido. Ha sido más el trauma de sabernos vulnerables, nosotros, que somos gente de paz, gente solidaria que preferimos acoger refugiados que soportar españoles.
De ahí que nos hayamos centrado en proteger a nuestros buenos vecinos musulmanes de la posible islamofobia , especialmente a las pobres familias de esos muchachos inocentes, nous catalans completamente integrados, independentistas incluso algunos de ellos. Les hemos procurado asistencia sicológica, e incluso el padre del niño de Rubí, asesinado en el atentado, abrazó al imán para demostrar su altura moral, su madera de héroe.
Y cómo íbamos a desaprovechar una manifestación que se iba a ver en todo el mundo para manifestarnos tal como somos. Lemas como: vosotros ponéis las armas, nosotros los muertos, hablan de nuestra superioridad ética, que nos lleva a rechazar la presencia del rey y del presidente Rajoy porque trafican con armas. (Sí, ya sé que parte de esa industria radica en Cataluña, y está lo del patrocinio del Barça. Bah, minucias)
Y, por último, nuestra gran habilidad y nuestra capacidad de organización. Todos han podido ver los montones de pancartas contra la islamofobia, contra el rey, por La Paz, etc. Es verdad que se nos olvidó poner alguna contra él terrorismo, pero es que eso es pecata minuta cuando está en marcha el procés que nos llevará a la libertad y a sacarnos de encima la mugre españolista. Por eso supimos ocupar la segunda fila de la manifestación con nuestras esteladas, de manera que, aunque detrás apenas había ninguna más, con la inestimable realización de tv3 parecía que había una multitud de ellas.
Qué listos, somos, qué guapos, qué altos, qué maravillosos. El mundo ha podido darse cuenta.

Roger

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Re:Yo estuve en Pº de Gracia
« Respondre #1 el: D'agost 28, 2017, 08:56:52 a. m. »
En Cataluña, parece haber triunfado ya la sociedad descrita por Grorge Orwell en su novela "1984", una sociedad dominada por el Gran Hermano que vive en un mundo al revés.
Aquí en Cataluña, los abanderados de la paz son amigos de exterroristas como Otegui.
Los más firmes opositores a la islamofobia son los más encarnizados cristianófobos.
Los más feministas defienden el niqab.
Dicen que no guardan odio a los terroristas, pero odian a España y a los españoles.
Dicen que los musulmanes no tienen culpa de nada y que viva la integración, se abrazan con ellos en la manifestación, pero insultan y quieren echar de la misma a los que llevan banderas españolas: musulmanes sí, españoles no.
El atentado lo cometieron unos desgraciados con una furgoneta y cuchillos y si hubieran.podido con bombonas de butano, pero la culpa es del tráfico de armas.
La manifestación era en homenaje a las víctimas, pero se homenajeó a los musulmanes.
El atentado lo cometió Estado Islámico, pero la culpa es del rey y de Rajoy.
El pañuelo islámico no les provoca, pero la bandera española sí.
Dicen no al odio y sus miradas arden en odio cuando ven banderas españolas.
Dicen que no hay que criminalizar, pero pedían que los mossos detuvieran a los que llevamos banderas españolas.
En suma, los terroristas no son terroristas, los terroristas son casi las víctimas, si uno hace caso de su discurso pervertido de la realidad.
Yo sí tengo miedo, pero no de los estrellados, sino del tipo de sociedad enferma de odio que están construyendo.

 
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