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Se prevé un aumento de bañistas ya que muchas familias deberán apretarse el cinturón y se quedarán sin vacaciones

Barcelona. (EFE).-
Las playas del área metropolitana de Barcelona, las más concurridas de España con 14 millones de usuarios en 2008, han empezado a prepararse para la temporada, en un año en que se prevé un aumento de bañistas, ya que, ante la crisis, muchas familias deberán apretarse el cinturón y se quedarán sin vacaciones.

Los operarios de la Mancomunidad del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), entidad que se encarga el mantenimiento de los arenales, están realizando ya el labrado anual de los 42 kilómetros de playas de este territorio -en total 2,2 millones de metros cuadrados- unos trabajos que hoy han llegado al término municipal de la capital catalana.

El jefe de mantenimiento de playas de la AMB, Mariano de Gracia, ha explicado que la “previsión lógica” es que, ante la situación económica de muchas familias, se hará un mayor uso de estas playas urbanas, y así el próximo agosto se prevé que aumenten los bañistas, y se equiparen a los de julio, cuando tradicionalmente se registra la mayor afluencia.

Las playas metropolitanas de Barcelona corresponden a los municipios de Montgat, Badalona, Sant Adrià de Besòs, Barcelona, Viladecans, El Prat, Gavà y Castelldefels.

La temporada de baño comienza el 1 de junio, aunque en los últimos años, y debido el aumento de las temperaturas, el uso de las playas se adelanta y a partir de abril “tienen ya un número de usuarios muy importante”.

Este uso intensivo genera a su vez una gran cantidad de residuos, 1.200 toneladas durante 2008 (sobre todo en los meses de verano), aunque, según afirma el jefe de mantenimiento, los barceloneses son cada vez más cívicos y depositan sus basuras en el millar de papeleras repartidas por todo este litoral, “situadas -según De Gracia- como mucho a 50 metros de donde nos ubiquemos”.

La AMB no prevé por el momento impulsar un sistema de redes para intentar reducir la presencia de medusas en las playas, para impedir que alcancen la zona de baño, como ha anunciado el vecino municipio de Pineda de Mar, una experiencia piloto que genera cierta incertidumbres acerca de su utilidad real. “De momento, no nos planteamos una actuación específica para este asunto. Hay que ver la evolución. El año pasado tampoco fue muy importante en cuanto a este fenómeno de medusas, pero es un asunto que habrá que tener en cuenta”, afirma De Gracia.

El labrado de las playas es la operación que supone el pistoletazo de salida de la temporada, y consiste en remover y voltear la arena hasta cincuenta centímetros de profundidad, un trabajo que en el conjunto del área metropolitana se realiza con tres tractores que arrastran un arado.

Posteriormente, se hacen una serie de pasadas con unas máquinas dirigidas a facilitar el aireo y la penetración de los rayos de sol dentro de la arena y potenciar así al máximo su desinfección y un grado óptimo de salubridad.

Unos días más tarde se realiza un aplanado de la arena, con máquinas de cribado, que son las que de forma cotidiana realizarán la limpieza superficial durante la temporada.

La AMB realiza además cada semana una analítica sobre el estado de la arena, que, según Mariano De Gracia, refleja “que está en unas condiciones muy buenas para su utilización”, y en donde los mayores problemas proceden de los sólidos -que los usuarios depositan en su superficie- más que de cuestiones bacteriológicas.

Los temporales del pasado diciembre dejaron bastante tocadas algunas playas, sobre todo las de Barcelona capital, aunque se espera que todas ellas estén preparadas para la temporada alta de baño, a partir del mes de junio, gracias a las aportaciones de arena extra que se lleva a cabo.

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